Para leer ÑH5

Más allá de los premios, por Javier Errea

Javier Errea

Presidente de la SND-E

Este volumen ÑH5 contiene 300 páginas de medallas y reconocimientos a la labor del curso 2007-08 en las redacciones de medios impresos y on line españoles y portugueses.

Es lo que decidió, como cada año desde hace cinco, el jurado reunido en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, en Pamplona, a fines de septiembre de 2008. Un jurado que, también como es habitual, fue de lo más variopinto.

 

Esta diversidad es la que, a mi juicio, hace especialmente valioso el proceso de deliberación y reconocimiento, más allá de aciertos, errores o polémicas, que siempre los va a haber: diseñadores gráficos, directores de diarios, periodistas metidos a maquetadores, fotógrafos, profesores de Universidad, gentes de diarios grandes, medianos y pequeños… Todos revisando contra el reloj cientos de páginas y —doy fe de ello— literalmente sufriendo al ver que, con cada decision, se acertaba y se cometían grandes injusticias al mismo tiempo. Creo que no me equivoco si destaco precisamente esta profunda solidaridad con la profesión como el elemento más sobresaliente de todos los jurados que se han dado cita hasta la fecha en Pamplona. Tan importante, al menos, como su independencia, algo de lo que sólo ellos pueden dar fe y que constituye el verdadero patrimonio de los ÑH. Solidaridad es sinónimo de humildad y, en el fondo, de entusiasmo por su trabajo. Por el periodismo. En los tiempos que corren, con las compañías editoras de diarios en una encrucijada más que inquietante, encontrarse con personas así invita a mirar el futuro con optimismo.

 

Una mirada al trasluz, tanto de trabajos premiados como de otros que no lo han sido, permite descubrir aspectos novedosos en nuestros diarios o constatar cómo algunos ya advertidos años atrás se han consolidado definitivamente.

 

Entre estos, los ya no tan nuevos formatos narrativos. Tanto en forma de secciones fijas ( la ‘calculadora universal’ de Diário de Notícias (Lisboa) [1[; los informes gráficos del suplemento ‘Mercados’, de El Mundo [2]; los ‘zoom’ [3], los ‘cronicones’ [4] y los grandes paneles [5] de Diario de Navarra; los paneles y dameros [6] de Diari de Balears…) como aplicados a la presentación de asuntos puntuales (las dobles páginas visuales de ‘Público’ (Madrid) en cualquiera de sus secciones [7]; el cómic, las preguntas y respuestas [8], o las cartas al director convertidas en material informativo de El Periódico…). A propósito de estos lenguajes alternativos a la formula tradicional título+texto como única vía para contrar las noticias, cabe preguntarse si verdaderamente contribuyen a la legibilidad y a la comprensión de los asuntos que se presentan, o si al final pueden acabar siendo puros ejercicios de estilo o de autor. En el fondo de este debate, que está vivo, subyace el deseo de los profesionales y de sus empresas de entender cómo leen —si leen— los ‘nuevos’ lectores y si un diario debe o no aventurarse por caminos que quizá cuestionan sus señas de identidad. Hay mucho de experimentación, de tanteo, todavía. Iremos viendo.

 

Sí me ha llamado especialmente la atención el paso dado por algunos de nuestros grandes infografistas en pos de reivindicarse como verdaderos periodistas. Quizá no lo hayan hecho con ánimo reivindicativo ninguno. Tampoco quiero decir que antes no hubiera ejemplos suficientes de infografistas comprometidos con el trabajo de campo o la documentación rigurosos. Pero, que yo sepa, es la primera vez que veo firmar aquí a infografistas no sólo sus gráficos sino también los textos de informaciones o reportajes publicados junto  a ellos. Y aun puñado de ellos. ¿Coincidencia? Encuentro a Manuela Mariño, en La Voz de Galicia (‘Ingenio gallego para el AVE’) [9]; a Jaime Figueiredo, en Expresso (’A casa tradicional portuguesa’) [10]; a Óscar Goñi, en El Diario Vasco (‘Elemental mi querido Watson’, ‘Nuevos guerreros del ring’) [11]; y, sobre todo, Jordi Catalá, en El Periódico. El trabajo desarrollado por Catalá, minucioso como buen cartógrafo, es admirable: ‘Paseo visual por el cava’, ‘La brecha que abrió Ciutat Vella’, ‘BCN homenajea a las víctimas de los bombardeos fascistas de 2008’, ‘La Guerra de Sidi Ifni’, ‘El Palau de la Música’… [12 y 13] Sinceramente, creo que haber pasado por alto su portafolio ha sido una de las grandes ‘injusticias’ del certamen de este año.

 

Acababa mi texto en el volumen ÑH4 haciendo referencia al ‘tsunami’ de rediseños que vivieron España y Portugal al final de 2006 y en 2007. Entonces, no había aún perspectiva para juzgar los proyectos que apenas se ponían en marcha. Un año después, naturalmente, ha habido comentarios y valoraciones para todos y de todos los colores. Muchos han acusado a El País y a La Vanguardia, los más esperados, de haber perdido una única para volver a ‘revolucionar’ el panorama de los medios impresos en la península. A mi juicio, ambos rediseños son más profundos de lo que puede parecer y, desde luego, van mucho más allá de la completa renovación tipográfica a la que se sometieron en el otoño de 2007. Confieso que me impresionan la naturalidad y la legibilidad con que la nueva Majerit se ha abierto paso en El País. Pero destacaría que El País y La Vanguardia son hoy mejores diarios. Al menos, a mí me lo parecen. Han indagado en sus señas de identidad y han ‘revalorizado’ ese bloque de contenidos que genéricamente puede englobarse bajo el epígrafe de tendencias o estilo de vida [14]. Un bloque que ‘inventó’ El Correo con su revolucionario planteamiento editorial del año 2000 y que después han ido haciendo suyo casi todos los grandes diarios. El País no concurre ni a los ÑH ni a ningún otro certamen de diseño periodístico, y bien que lo sentimos, pero es de justicia ponderar el rediseño de su producto diario. Digo esto porque considero que la coherencia alcanzada en el diario no ha conseguido trasladarse a los suplementos. Cosa que sí ha logrado, y de qué manera, La Vanguardia.

 

Pero son los más pequeños los que siguen asombrando. A Heraldo de Soria, Superdeporte, Diario de Pontevedra o Galicia Hoxe, por sólo citar algunos, les han sucedido en este curso Diari de Girona [15] o Setmanari de l’Alt Empordá [16], trabajos ambos con la firma de Herminio Javier Fernández; El Progreso, de Lugo, un proyecto de Arcadia (Alberto Torregrosa, Paco Trujillo); La Crónica de León, de Cases i Associats; o Diari de Balears, de quien firma esto para Innovation. En todos ellos hay detalles y propuestas que despiertan admiración.

 

Particular interés tiene, también, el rediseño de La Gaceta de los Negocios, que desarrolló Eduardo Cruz siguiendo unos bocetos previos de Palmer&Watson. Es la estructura novedosa de La Gaceta lo que hace más interesante el proyecto: el intento de organizar los contenidos según su profundidad (24 Horas e Historias). Sin olvidar además una interesante fórmula de titulación, larga, en dos golpes o más golpes, empleando el punto, novedosa en la peninsula [17].

 

El fenómeno de las portadas-cartel daría para un largo artículo. A España, a la prensa de información general, que no a la deportiva llegó recientemente de la mano de El Periódico, que en los ÑH4 sorprendió y arrasó por su talento y contundencia. Público (Madrid) se ha sumado en ésta a la cabecera catalana con la misma decisión aunque con mayor dosis ideológica. Ambos siguen la estela de The Independent en el Reino Unido, y éste—antes— a Liberation en Francia. Lo Pero también la prensa regional anda ahora tanteando las posibilidades expresivas de este tipo de primeras páginas. Ideal, en Granada, es el caso más llamativo por su coraje y porque, de esta manera, se aleja —o encuentra su espacio— dentro del rígido corsé que imponía hasta la fecha el modelo gráfico de El Correo aplicado a las demás cabeceras del grupo Vocento [18 y 19]. El caso es que a la prensa regional le resulta necesariamente más difícil adentrarse en este camino porque presupone su mayor ideologización. Y ya se sabe que en provincias hay que comtemporizar más. El debate sobre si las portadas-cartel son válidas o no, sobre su peligro, hace tiempo que está abierto con defensores y detractores igual de acérrimos. En cualquier caso, lo que sí denota es una influencia más de la prensa popular (y deportiva) y un indicador muy claro de que en los ultimos años la prensa de prestigio tiene que recurrir al arsenal de formatos y herramientas de sus antaño denostados hermanos ‘amarillos’ para no languidecer. Nadie puede negar que la prensa, en general, se ha ‘popularizado’. Para pensar.

 

Otro debate igualmente interesante está sucediendo en el ámbito de la infografía. En su reciente libro ‘Infografía 2.0’ Alberto Cairo se refiere de alguna manera a él al contraponer lo que llama infografía xxxxx  e infografía decorativa. La irrupción de Público (Madrid), con su potentísima apuesta infográfica, que sigue a pies juntillas la línea de trabajo de The New York Times, ha acentuado la necesidad de revisar algunos planteamientos. Nadie duda de la calidad del trabajo que desarrollan Chiqui Esteban y Álvaro Valiño, posiblemente el mejor departamento de infografía que hay hoy en España, como tampoco nadie puede discutir la infografía de The New York Times. Sin embargo, la pregunta salta por sí sola: ¿han de ser así todos los gráficos? Gustos personales y ortodoxias o purimos a un lado, los gráficos de Público son fríos, esenciales, racionales, simbólicos, inteligentes… y crípticos [20 y 21]. Difíciles. No aptos para cualquiera. ¿Por qué renunciar a una infografía más ilustrativa? ¿Por qué es negativo ‘calentar’ una infografía, humanizarla? ¿Quién lo dice? ¿No es major aplicar técnicas diferentes a asuntos diferentes? ¿No es lo más importante ‘llegar’ al lector en lugar de ahuyentarlo? No vayamos a caer en un nuevo estetecismo decorativo y estéril. También para pensar.

 

En fin, no querría acabar sin hablar de los suplementos-joya de Levante-EMV, y en especial de los titulados ‘Fallas 2008’ [22] y ’50 años de la riada del Turia’ [23], un prodigio de meticulosidad, coordinación y buen periodismo. O de la oferta asombrosa de Diario de Burgos, a mi juicio el diario que mejor y más fresco periodismo local está haciendo ahora mismo: los suplementos ‘Sampedros 2008’ [24] o ‘La generación del Príncipe’ [25], dos ejemplos de lujo para las facultades de Periodismo; la iniciativa fotográfica ‘Mi pueblo es el mejor’, que ya va por el tercer año; o sus incontables y sorprendentes coberturas informativas diarias. O de la frescura de las dobles páginas de la sección Vida&Ocio de La Voz de Cádiz [26]. O de los suplementos de El Diario Vasco (‘Tamborrada’, ‘Santo Tomás’, ‘Behobia-SS’, ‘Festival’…) [27 y 28].

 

¿Qué nos deparará el curso 2008-09?  Con la que está cayendo…

 

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